Las ondas estacionarias se producen en un medio limitado (cuerda, tubo con aire, membrana, …). Una propiedad de ellas es que su longitud de onda (y, en consecuencia, su frecuencia) no puede adoptar cualquier valor arbitrario, sino sólo unos determinados valores. Estas frecuencias se llaman frecuencias de resonancia o frecuencias naturales del medio en el que se produce la onda.
Las ondas estacionarias son las que se producen en los instrumentos musicales, desde los de cuerda (guitarra, piano, violín, …) a los de viento (flauta, trompeta, …) o de percusión (la membrana que vibra en un tambor o la barra de metal de un xilofón).
Pero también en ingeniería las ondas estacionarias tienen una gran importancia. Edificios, puentes, alas de avión … han de proyectarse teniendo en cuenta las ondas estacionarias que podrían tener que soportar. El viento, por ejemplo, puede producir ondas estacionarias en un puente colgante haciendo que la amplitud de oscilación aumente y provoque su rotura.
“Bien, en mi mano izquierda tengo una pluma y en la derecha un martillo. Y supongo que una de las razones por la que estamos hoy aquí es por un caballero llamado Galileo, quien hace mucho tiempo hizo un importante descubrimiento sobre los cuerpos que caen en un campo gravitatorio. Y pensamos que la Luna sería el mejor lugar para confirmar sus ideas …”
Según una leyenda, la contemplación del rayo verde nos otorgaría la habilidad para ver con total claridad los verdaderos sentimientos de las personas que nos rodean en ese instante.
Sobre esta leyenda y con el mismo títuo, “El rayo verde”, Julio Verne escribió un libro y Eric Rohmer dirigió una pelicula.
La física sólo explica por qué ese último rayo es de color verde.
Mejor dejamos las pistolas magnéticas y expermentamos con fluidos capaces de interaccionar con los campos magnéticos. En estos enlaces se encuentran varios vídeos donde se juega con imanes y ferrofluidos: